CUENTO
Memoria
Histórica. - Santiago de Cali.
Corregimiento de La
Buitrera - Vereda Altos del Rosario.
La
voz de este relato se confunde con los rostros de aquellos a quien la larga
noche los llamó hace mucho tiempo… cuando en El Rosario no hacía tanto calor,
la niebla era frecuente y todavía existían peces en los ríos, las minas de
carbón atraían gentes de todos los lados y antes de que las guacharacas
anunciaran cada nuevo día, el hacha y el machete ya habían desayunado. El rio bajaba raudo y estruendoso encajonado
entre las piedras cuando llovía, y en las mañanas estaba cubierto por un vaho
que desaparecía a medida que avanzaba el día; el agua era dulce y refrescante,
la humedad siempre estaba presente.
Los
leñateros y carboneros embistiendo la selva, construyeron una larga trocha para
transportar materiales, también bajaban a los enfermos, a los dolientes, en
fin. La tierra mojada, inundaba el camino que se transformaba en un tobogán, un
lodo resbaloso rojo-anaranjado limpio como la mantequilla.
El
verano volvió invencible, los rayos del sol calcinaban todo.
De
pronto, algo estaba cambiando, un pequeño burro forastero, veterano y en un
estado deplorable, que llevaba varias semanas expuesto a la intemperie, después
de mucho caminar avergonzado y temeroso apareció por los predios de don Ignacio
Lugo, intentando encontrar refugio y generosidad entraba en las fincas
habitadas, de donde inmediatamente lo ahuyentaban; a pesar de la insistencia a
nadie le importaba, la mala suerte lo perseguía. Así estaba la situación,
resultaba un estorbo. Apartándose de su ruta, buscando la sombra fresca de los
árboles procuraba una fuente para calmar la sed y hacer llevadero su prolongado
y triste peregrinar… de pronto desapareció.
Ayer
igual que hoy las casas se abastecían de agua por medio de mangueras a partir
de un tanque donde se colectaba. Al final
de ese verano, el agua ya no era tan dulce, tenía un agrio perfume a
pasto y traía unos pelitos; varios curiosos investigaron y al visitar el tanque
encontraron algo espantoso: un árbol muy grande derribado, y cerca del tronco
en medio del tanque, atrapado, con el hocico sonriente y marchito yacía
sumergido el burrito desintegrado.
Enrique Olarte
Reyes Mes: Febrero 2.018
09
Memoria Histórica. - 190218 Kikini
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